Querida Toñi:
Todas las mañanas en las que te encontré llevabas puesta una sonrisa, una mirada de comprensión y una palabra amable para quién la necesitara. Acercarse a ti siempre era un seguro para mejorar el día. La felicidad con la que atraviesas tu vida está más allá del abatimiento. Admiro tu ánimo y tu conocimiento para transformar lo inevitable en lo agradable. Siempre he hallado con tus palabras un camino hacia la mejor solución y, siempre sin orgullo ni vanidad. Me has hecho reír y alegrado un sin fin de días, para los que yo no encontraba salida, pero tu valentía y tolerancia me aportaron el ejemplo que buscaba.
Me has mostrado un modo agradable, humano y sencillo de estar en el mundo, te lo agradezco de corazón.
Te echaré de menos, pero también estaré contento por ti, sabiendo que cualquier día y momento es bueno para que nos encontremos por sorpresa, o que planeemos una casualidad. Tenemos pendiente un café y un repaso de zapaterías.
Tu amigo Eloy.





No hay comentarios:
Publicar un comentario